Donde todo se veía dorado por el sol. Donde la playa tenía ese ocre amarillo que repito constantemente en mis trabajos. De niño me gustaba caminar descalzo y solo por la playa. Caminando contemplaba las enormes olas del mar de Cabo Blanco, o de Lobitos, que es lo mismo. Y veía al fondo, de un azul a veces verdoso, a veces gris, el mar igual que el cielo....Ver más